Estos días he comprado en formato blu ray una película de las que bien merecen el título de cult movies. Se trata de Heavy Metal, una de dibujos de 1981 que, con una banda sonora espectacular, supuso la irrupción del animado underground en la gran pantalla. Drogas, reflexiones filosóficas y rock duro y psicodélico, son los mimbres escénicos sobre los que se desliza una bola de fuerza descomunal, verde fosforescente, el Locnar.
Esta misteriosa esfera extraterrestre despierta lo peor de cada hombre, el deseo de poseerlo todo, de destruir y matar: el Locnar representa la maldad con una ingenuidad muy underground. Más allá de sus valores cinematográficos, de Heavy Metal me quedo con la secuencia del ataque al B-17. El tema de Don Felder que lo acompaña es espectacular: lo pincho una y otra vez y nunca deja de ponerme los pelos de punta. Lo mismo sucede con el de la historiera de la nave con forma y sonrisa de pastilla de ácido de los 80, con ese par de pilotos que se ponen hasta las cachas de un extraño polvo blanco. Underground puro, música para que no deje nunca de acompañarnos y hermosos dibujos de autores sin duda geniales: eso es Heavy Metal.
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