Estos días mi Colometa está abordando al genial Satie al piano, en concreto su primera Gymnopédie.
Me encanta escuchar su pelea con esta difícil obra aparentemente tan pura y sencilla pero que, agarrándote con fuerza desde la primera nota, te transporta a los lugares más dulces pero también más turbios del desamor, como tan bellamente expresa el corto que abre esta entrada. No os lo perdáis.
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